Trabajo a distancia: ¿dónde trazar la línea?

Trabajo a distancia: ¿dónde trazar la línea?

¿Podría un grupo de monos, encerrado en una habitación por tiempo indefinido, producir otro “Hamlet”? Los matemáticos dicen que las probabilidades son escasísimas pero que, técnicamente, nunca son “cero”.

A esta minúscula proporción de probabilidades se la conoce como el Teorema de los Infinitos Monos y es, de hecho, una de las razones por las que tantas compañías a lo largo y ancho del globo rechazan la idea del trabajo a distancia. Sin querer ir demasiado lejos, la realidad es que la mayoría de los directivos cuestionan la eficacia de los empleados que trabajan desde casa. Además, los directivos saben que los momentos de “serendipity”, o aparición casual de ideas brillantes, raramente ocurren cuando se trabaja aislado.

En otra palabras, pon a un grupo de gente trabajar juntos en la misma habitación y es probable que unos pocos conecten y acaben creando algo que no habrían conseguido crear por separado.

La misma noción de “serendipity” ha inspirado a los miembros de Google, por ejemplo, a organizar comidas gratuitas para el personal, motivándoles para trabajar desde la oficina. También influyó para que la CEO de Yahoo Marissa Mayer prohibiera el trabajo a distancia, y es la razón por la que una compañía online como Woo Themes, aún estando dispersa por todo el planeta, aún mantenga un equipo de siete personas en Ciudad del Cabo.

Si bien estos factores pueden jugar en contra de las ventajas del trabajo a distancia, no son tan adversos como parece a simple vista. Conforme a un estudio llevado a cabo por GWA (Global Workplace Analytics), sólo en Estados Unidos, más de 50 millones de personas desarrollan trabajos susceptibles de hacerse a distancia. Según GWA, si esos empleados trabajaran media jornada desde casa o, lo que es lo mimo, 2,5 días a la semana, la reducción en la emisión de gases de efecto invernadero sería la equivalente a retirar de las carreteras a toda la población activa de Nueva York (51 millones de toneladas, en caso de que os lo estéis preguntando).

Nicholas Bloom, de HBR, desarrolló un estudio sobre este tema, donde concluía que los trabajadores a distancia son más productivos. En la web de viajes china Ctrip, por ejemplo, se dieron cuenta de que los empleados que trabajaban desde casa hacían un 13,5% más de llamadas que los que trabajaban en la oficina, o sea, el equivalente a casi un día más de trabajo por parte de estos últimos. Su conclusión fue, por tanto, que podían ahorrar en alquiler, mobiliario y otros gastos si la gente trabajaba desde casa, y que el ahorro superaría el coste de la producción cuando los empelados salieran del ambiente de la oficina.  Además, la rotación de personal entre los empelados a distancia era de un 50% menos que entre los empleados de oficina.

¿Estaba Marisa Mayer equivocada?

No del todo. Depende del contexto en el que su decisión fuera tomada. La medida de Marissa Mayer estaría probablemente motivada por la necesidad de impulsar el fortalecimiento de la organización y crear un equipo con empleados creativos, lo cual es difícil de conseguir con un modelo de trabajo a distancia.

Esto encaja con un estudio del Harvard Business Review que dice que cuanto más mecánico es un trabajo, más rentable es realizarlo desde casa.

Aún no se ha alcanzado un consenso sobre cómo puede afectar el trabajo a distancia en las facetas estratégica y creativa, pero el común denominador parece ser que es beneficioso permitir a tus empleados trabajar a distancia una o dos veces por semana, bien sea desde casa, bien desde un espacio en un Centro de Negocios.

Una investigación de Gallup refuerza este punto de vista, concluyendo que la gente que pasa algún tiempo trabajando a distancia está más motivada (un 35%), que sus compañeros que trabajan en la oficina (un 28%).

No obstante la “Ley de la disminución del rendimiento” también se aplica aquí y la investigación revela que los empleados que desarrollan más de media jornada laboral a distancia tienen el doble de probabilidades de acabar desmotivados (un 22%), que los que trabajan a distancia menos de un 20% de sus jornadas, de los cuáles sólo un 12% puede acabar desmotivándose.

Fuente: Hotdesk.

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