Los 6 tipos de empresarios más comunes: ¿con cuál te sientes más identificado?

Los 6 tipos de empresarios más comunes: ¿con cuál te sientes más identificado?

Si eres empresario, sabrás que se trata de una profesión que siempre ha ido ligada a una serie de clichés, y en muchas ocasiones relacionados con conceptos más bien negativos como: seriedad o poca accesibilidad. Afortunadamente esa percepción está cambiando y aquí os presentamos una clasificación de tipos de empresarios de las organizaciones que así lo demuestra.

“Tus cualidades y tu forma de ver los negocios son los que te diferencian como empresario”

Los diferentes tipos de empresarios se deben clasificar en función de sus características y sus obligaciones dentro de la organización. Y es que cada perfil tiene unos rasgos y una forma de ver los negocios distinta. Pese a sus diferencias, todos los tipos de empresarios tienen objetivos comunes: liderar el mercado y convertirse en empresarios de éxito.

A continuación, te revelamos los tipos de empresarios que existen en el mundo de los negocios. Y tú, ¿te atreves a descubrir cuál es el que más te identifica?

6 TIPOS DE EMPRESARIOS:

EL CREATIVO

Este perfil considera que el cliente es la figura más importante para la empresa, por tanto, todas sus decisiones de negocio giran en torno a él. Escucha sus necesidades y mejora sus productos en función a estas para que, de alguna manera, se sienta parte de la empresa. Se trata de una persona observadora, consciente de las nuevas tendencias que van surgiendo en el mercado a la hora de ofertar sus productos y busca ganarse una reputación positiva.

 

EL MANDÓN

El mandón es aquel empresario que, aunque comparte negocio con más socios, actúa de forma autónoma a la hora de tomar las decisiones, ya que no tiene en cuenta la opinión del resto de integrantes de la empresa. Se caracteriza por llevar la voz cantante ante cualquier situación operativa que lo requiera.

 

EL COMPAÑERO

Este tipo de empresario también comparte negocio con más socios, aunque, en este caso, considera que el trabajo en grupo es sinónimo de eficacia. Por ello, actúa como un miembro más de la empresa y tiene en cuenta la opinión del resto del equipo a la hora de tomar cualquier decisión que afecte a la organización. En situaciones de crisis, apuesta por la resolución conjunta de los problemas, puesto que considera que este tipo de acciones fortalecen el vínculo empleado-empresa y fomenta el sentimiento de pertenencia.

 

EL TECNOLÓGICO

Esta tipología de empresario se caracteriza por estar a la última en tecnología, sobre todo le apasiona aquella relacionada con la informática y la electrónica. Destaca por su destreza en el manejo de la tecnología más que por su labor ejecutiva. Por ello, guía su negocio hacia la innovación, contando con los mejores equipos técnicos en su empresa.

 

EL ORGANIZADOR

El organizador se caracteriza principalmente por tener una mente analítica. Comienza poco a poco, primero por su cuenta y posteriormente se va expandiendo a empresas mayores. Tiene un gran sentido de la organización, cada paso que se da en la empresa debe estar previamente planificado y no deja espacio a la improvisación. Entre otras aptitudes, sabe construir buenos equipos de trabajo, ya que reconoce y explota lo mejor de cada integrante para que sea lo más productivo posible.

 

EL COMPROMETIDO

El comprometido vive por y para su empresa. Está totalmente volcado en su negocio, dispuesto a hacer todo lo que esté en su mano para su buen funcionamiento. Se caracteriza por adoptar una visión holística sobre los procesos que afectan a la evolución de la organización, pues considera que todos los departamentos deben estar comprometidos en remar hacia una misma dirección y así evitar cualquier desvío que le impida llegar a los objetivos.

 

Una vez has conocido los diferentes tipos de empresarios que existen, es posible que te hayas sentido identificado con varios perfiles. Y es que, la figura del empresario es muy amplia ya que abarca múltiples variedades, ninguna mejor que otra. Por tanto, no debemos limitar el concepto a unas simples características puesto que se omiten aspectos claves para la diferenciación entre perfiles.

“Nunca es demasiado tarde para ser lo que podrías haber sido”

George Eliot

 

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