¿Por qué es importante practicar la inteligencia emocional en la empresa?

¿Por qué es importante practicar la inteligencia emocional en la empresa?

 Las habilidades de un socio o un buen líder no sólo deben ceñirse a las de carácter más técnico, sino que deben ir más allá y destacar también las relacionadas con la inteligencia emocional y social.

 

⁉ Pero, ¿qué es la inteligencia emocional?

Muy bien, ¡empecemos por aquí! La inteligencia emocional es la capacidad de identificar, entender y gestionar las emociones de manera correcta para que ayude y facilite las relaciones con los demás, la consecución de objetivos, el control del estrés y la superación de obstáculos.

👉 Y… ¿la inteligencia emocional en la empresa?

Aquí retomamos lo que comentamos al inicio, y es que en el ámbito laboral es clave que todo profesional sepa cómo relacionarse y cómo gestionar de manera más ‘humana’ cualquier situación que se de en la empresa. Así lo explica el psicólogo estadounidense, Daniel Goleman, quien popularizó este intrínseco concepto allá por los años 90: “la inteligencia emocional puede proteger la salud y fomentar el crecimiento de las organizaciones. Si una empresa tiene las aptitudes que broten del conocimiento de uno mismo, la autorregulación, motivación y empatía, habilidad de liderazgo y comunicación abierta, es probable que sea más adaptable a lo que el futuro traiga” 😉

Saber gestionar las emociones y relaciones sociales con empleados, clientes, proveedores y otros interlocutores, representa una herramienta muy poderosa para las pymes

📢 5 componentes de la inteligencia emocional

Cinco son los ingredientes que componen este tipo de inteligencia, ¿sabrías decir cuáles?

3,2, 1… ¡ahí van!

  • Autoconciencia: es importante que los líderes empresariales conozcan las fortalezas e identifiquen las oportunidades de sus negocios, pero también que sean conscientes de las debilidades que existen y plantear cómo se van solventar.
  • Autogestión: un buen líder debe saber cómo actuar en cada situación y controlar sus impulsos de la manera más óptima para generar la mayor estabilidad.
  • Motivación: este es un ingrediente imprescindible que deben practicar los CEOs, y es que, si ellos transmiten ilusión y motivación a los empleados y además consideran importante reconocerles su trabajo, la productividad y la receptividad se verán afectadas positivamente.
  • Empatía: es fundamental conocer los sentimientos y opiniones de cada uno de los empleados y ponerse en su piel, ya que ayuda a los líderes empresariales a una mejor toma de decisiones y a establecer relaciones sociales más estrechas.
  • Habilidades sociales: aquí destacaríamos algunas como la sociabilidad, creatividad, comunicación, escucha activa, capacidad de delegación de trabajo y de adaptación al cambio.

¿Crees que existe algún otro componente más? Participa y cuéntanos cuál añadirías tú, ¡ánimo!

“Si hay un secreto para el éxito, es el siguiente: entender el punto de vista del otro y ver las cosas con sus ojos”.

Henry Ford

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