Qué es la metodología lean management y por qué deberías aplicarla en tu empresa

Qué es la metodología lean management y por qué deberías aplicarla en tu empresa

La metodología lean management se basa en la creación de un nuevo modelo de negocio basado en la priorización del cliente.

El valor que el cliente aporta al producto o servicio es el concepto clave de esta metodología, que se centra, por tanto, en aprender del cliente, creando un nuevo modelo de gestión y toma de decisiones eficiente, basado en la entrega al cliente del producto o servicio que necesita, en el momento en que lo necesita y en la manera en que lo desea.

Esta filosofía organizativa permite mejorar la eficiencia de las empresas y reducir costes sin necesidad de llevar a cabo inversiones. ¿Cómo? A través de la optimización de los procesos y la implicación del personal, a través de un sistema de gestión personalizado que se sustenta en la mejora continua.

“El método lean se basa en la priorización del cliente y un modelo de negocio que ponga el foco en lo que el cliente quiere y necesita”

Por tanto, cualquier actividad de una empresa que aplique la metodología lean, debe basar su gestión en aportar valor añadido al cliente, implicando a todas las áreas de la empresa en este proceso.

¿Cuál es el origen de la metodología lean?

El origen de la metodología lean es japonés, concretamente proviene del modelo de negocio empleado en la fábrica automovilística Toyota en los años 50.

 Toyota promovió un sistema de mejora de la cadena de producción basado en reducir al máximo los costes y aumentar la productividad, eliminando del proceso todo aquello que no aporte valor al producto final.

¿Cuáles son los principios del método lean?

El método lean es una filosofía basada en el cambio en la manera de percibir, elaborar y lanzar nuevos productos o servicios al mercado a través de estrategias de mejora basadas en la utilización de los recursos necesarios.

Por tanto, la base fundamental del sistema lean management es añadir valor a todos los procesos productivos y operacionales de una empresa y eliminar todas aquellas que no lo generan. Pero, ¿cuáles son las actividades que no generan valor? Pues aquellas que no aportan nada al cliente.

Así surge el término desperdicio, empleado en la metodología lean, que se refiere a todos aquellos procesos en los que se emplean más recursos de los necesarios y que, por tanto, perjudican a la eficiencia de la empresa.

 Entonces, ¿Cuáles son los objetivos de la metodología lean?

El objetivo final de la metodología lean es gestionar mejor los procesos organizativos de la empresa utilizando menos recursos y eliminando todas aquellas actividades que no generen un valor añadido para el cliente.

Así, estos objetivos suelen perseguirse a través de 3 líneas de actuación.

  • La aplicación de nuevos conceptos, herramientas y metodologías que aseguren la eficiencia del sistema.
  • Cambio cultural de la empresa, orientado hacia la actuación y la realización continua de mejoras.
  • Optimización organizativa que involucre a todas las personas de la organización, potenciando las competencias del personal y ayudándole a mejorar sus capacidades.

¿Cómo se aplica la metodología lean a la empresa?

En realidad, no existe un único patrón de implantación de la metodología lean en las empresas, sino que éste se ajusta a cada caso concreto.

Los aspectos básicos que debemos tener en cuenta son:

  • Definir el valor del producto: para poder ofrecerle un valor añadido al cliente debemos conocer cuál es el principal valor de nuestro producto y servicio y potenciarlo. Este proceso no siempre es fácil, por lo que la investigación y recogida de datos como referencias de productos, preferencias de los usuarios, tecnología, volumen de producción, demanda, procesos y operación, tiempos y recursos es fundamental
  • Identificar el flujo de valor de los procesos: una vez identificado el valor añadido que la empresa puede ofrecer a su cliente, se debe poder explicar cómo se consigue generar dicho valor, es decir, todas las actividades de planificación y producción por las que pasa el producto o servicio hasta llegar al cliente para conocer cuáles de esos procesos conducen hacia la generación de valor.
  • Eliminar los desperdicios: la empresa ya ha identificado los procesos que generan valor, el siguiente paso es eliminar todas aquellas actividades que no lo hacen para ahorrar recursos.
  • Evitar las interrupciones: el siguiente paso es optimizar los procesos que sí generan valor para hacerlos más eficientes. Para ello, se debe trabajar en la eliminación de las interrupciones para conseguir un flujo de trabajo continuo.
  • Valorar las necesidades del cliente: una vez se ha optimizado todo el proceso, se debe estudiar la demanda del cliente para mejorar los procesos en función de lo que el cliente realmente desea en cada momento.
  • Equilibrar el trabajo: todo el proceso debe estar equilibrado entre todas las áreas de la empresa, garantizando la total implicación de todas ellas.
  • Mejorar de forma continua: cuando se encuentra el proceso óptimo para aportar valor al cliente en un momento concreto, el proceso no termina, sino que es crucial seguir valorando cada fase del proceso y cada cambio en el comportamiento del cliente para continuar mejorando y adaptando el sistema.

En definitiva, la metolodología lean es uno de los métodos empresariales de gestión ágil que busca mejorar los procesos y contribuir a una mayor eficiencia y competitividad de las empresas. Si quieres que tu empresa mejore sus procesos de gestión y sea más eficiente, toma nota de los principios del método lean, adaptando tu empresa a las necesidades de tus clientes.

 “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo” 

Nelson Mandela

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