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13 años, ¡ni más ni menos!, formando parte del equipo de Lexington…¿cómo recuerdas tus inicios?

¡Y ya para 14! ¡Qué mayores nos hacemos! Pues los inicios los recuerdo con mucho cariño. Fue una época muy divertida. Formar parte del equipo de recepción de Lexington es todo un mundo. Aprendes muchísimas cosas con los clientes y tienes una complicidad con el resto del equipo muy grande, ya que, de otra manera, las recepciones, al ritmo de trabajo de Lexington, no pueden funcionar. De hecho, recuerdo con especial cariño a los clientes de esa época y a las personas con las que empecé a trabajar, con las que además aún hoy en día mantengo amistad, como con Ana Salazar, mi “mentora”.

¿Y el mayor aprendizaje que has adquirido en este tiempo?

 

Pues quizá a mantener la calma. En Lexington hay que ser muy resolutivo y, por exigencias del guión, a veces muy rápido. Si no templas los nervios, nada funciona. Es importante ver las cosas con perspectiva para poder priorizar y ordenar tu mente antes de ejecutar.

Si tuvieras que destacar un aspecto de Lexington que lo hace especial o diferente, ¿cuál sería?

En general, que funcionamos como una familia. Pero no sólo en equipo, yo creo que con los clientes también. Esa cercanía y ese lado humano de Lexington no se encuentran en muchos sitios.

Piensa por un momento en el futuro, dentro de 10 años, ¿cómo crees que habrá sido la evolución de Lexington?

Creo que habremos duplicado nuestro tamaño, creo que seremos mucho más tecnológicos y que habremos sido capaces de ir creando los espacios y entornos que cada cliente haya ido necesitando. Pero detrás de esa tecnología, como siempre, habrá un gran equipo humano, que es lo que siempre ha caracterizado a Lexington y a su calidad de servicio.

Y para finalizar, una ronda rápida de preguntas:

Una canción…
Me encanta la música, es muy difícil para mí elegir una y, además, tendría una para cada momento… Digamos una suavecita que le gusta a todo el mundo, “Dust in the Wind”, de Kansas.

Una película…
 Matrix

Un destino… Chicago

Un consejo… No des consejos, escucha. Es lo que casi siempre quiere el que te pide consejo.

Un sueño… Ser feliz, y la felicidad se trata tan sólo de querer llegar a alcanzarla, así que, os invito a todos a mi sueño.

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