Hoy en día, además del alquiler tradicional, existen modelos mucho más flexibles que permiten adaptar el espacio a las necesidades reales de cada negocio, evitando inversiones iniciales elevadas y contratos a largo plazo que pueden quedarse pequeños… o demasiado grandes.
Si estás buscando oficina por primera vez o quieres cambiar de ubicación, esta guía te ayudará a tomar una decisión con criterio.
1. Define las necesidades reales de tu empresa
Antes de empezar a visitar oficinas, conviene responder a algunas preguntas:
- ¿Cuántas personas trabajarán habitualmente desde la oficina?
- ¿El equipo acude todos los días o existe un modelo híbrido?
- ¿Recibes clientes o proveedores con frecuencia?
- ¿Necesitas salas de reuniones?
- ¿Es importante disponer de zonas comunes o espacios para eventos?
👉🏼 Cuanto más claro tengas el uso real que vais a darle, más fácil será encontrar un espacio que se adapte a vuestro día a día sin pagar por metros o servicios que realmente no necesitáis.
También es un buen momento para pensar en los próximos dos o tres años. Una oficina debe responder a las necesidades actuales, pero también ofrecer margen para evolucionar.
2. Calcula cuántos metros cuadrados necesitas
👉🏼 No siempre más espacio significa una mejor oficina.
Como referencia, normalmente se recomienda disponer de entre 8 y 12 m² por persona en oficinas convencionales, aunque esta cifra puede variar según el tipo de actividad.
Sin embargo, los espacios de trabajo flexibles permiten optimizar mucho mejor la superficie. Al compartir zonas comunes, recepción, salas de reuniones, cafetería o espacios colaborativos, las empresas necesitan menos metros privativos sin renunciar a la comodidad.
Esto se traduce en un mejor aprovechamiento del espacio y en un importante ahorro económico.
3. Establece un presupuesto mensual
Al valorar el coste de una oficina conviene mirar más allá del precio del alquiler.
En un alquiler tradicional suelen existir gastos adicionales como:
- Comunidad.
- Suministros.
- Internet.
- Limpieza.
- Mantenimiento.
- Recepción.
- Mobiliario.
- Seguros.
- Impuestos.
En cambio, en un espacio flexible gran parte de estos servicios ya están incluidos en una única cuota mensual, lo que facilita la planificación financiera y evita sorpresas a final de mes.
Además, no suele ser necesario realizar una inversión inicial en acondicionar o amueblar el espacio, algo especialmente interesante para startups, pymes y empresas en crecimiento.
4. Elige la ubicación más estratégica
La ubicación sigue siendo uno de los factores más importantes al alquilar una oficina.
No solo afecta a la imagen de la empresa, sino también a la comodidad de empleados, clientes y colaboradores.
Conviene valorar aspectos como las conexiones de transporte público, el acceso en vehículo privado, la oferta de restauración y servicios, el entorno empresarial o el prestigio de la zona.
En Lexington contamos con espacios de coworking corporativo en algunas de las zonas empresariales más representativas de Madrid y Barcelona, con oficinas preparadas para que las empresas puedan empezar a trabajar desde el primer día.
En Madrid disponemos de espacios en ubicaciones como Paseo de la Castellana, Chamartín, Barrio de Salamanca o La Moraleja, mientras que en Barcelona estamos presentes en Avenida Diagonal, uno de los principales ejes de negocio de la ciudad, y en Paseo de Gracia.
👉🏼 Elegir una buena ubicación no solo mejora la experiencia diaria del equipo, sino que también proyecta una imagen más sólida y profesional.
5. Compara tipos de oficina y modelos de alquiler
No todas las empresas necesitan el mismo tipo de espacio.
Actualmente existen diferentes opciones:
- Oficina tradicional.
- Oficina privada en un centro de negocios.
- Espacios de trabajo flexibles.
- Coworking.
- Oficinas virtuales: para empresas que no necesitan presencia física permanente.
👉🏼 La flexibilidad se ha convertido en un factor estratégico, especialmente en un entorno donde las necesidades cambian con rapidez.
6. Visita varios espacios antes de decidir
Las fotografías ayudan, pero nunca sustituyen una visita.
Durante la visita es recomendable fijarse en aspectos como:
- Estado de las instalaciones.
- Luz natural.
- Nivel de ruido.
- Calidad del mobiliario.
- Conectividad.
- Seguridad.
- Ambiente de trabajo.
👉🏼 También es interesante conocer al equipo que gestiona el centro. Una buena atención puede marcar una gran diferencia en el día a día de la empresa.
7. Revisa qué servicios están incluidos
Dos oficinas con un precio similar pueden ofrecer prestaciones muy diferentes.
Antes de tomar una decisión, revisa todo lo que el espacio incluye. En los espacios flexibles estos servicios suelen formar parte de la cuota mensual, permitiendo a las empresas centrarse en su actividad sin preocuparse por la gestión diaria de la oficina.
8. Negocia las condiciones del contrato
Antes de firmar cualquier contrato es importante revisar aspectos como la duración, la permanencia mínima, los plazos de preaviso, la posibilidad de ampliar el espacio y las condiciones de renovación. En los modelos tradicionales estos aspectos suelen ser mucho más rígidos.
9. Planifica la mudanza o entrada al nuevo espacio
Una buena planificación evitará interrupciones en la actividad de la empresa.
Conviene organizar con tiempo:
- Traslado de equipos.
- Cambio de dirección fiscal y comercial.
- Actualización de la web y redes sociales.
- Comunicación a clientes y proveedores.
- Configuración de los sistemas informáticos.
10. Evalúa si la oficina podrá adaptarse al crecimiento de tu empresa
👉🏼 Es recomendable apostar por espacios que permitan crecer de forma natural.
Si incorporas nuevos empleados, necesitas más despachos o más salas de reuniones, contar con un proveedor flexible facilita enormemente la transición sin tener que cambiar completamente de ubicación.
Preguntas frecuentes sobre cómo alquilar una oficina
¿Cuánto cuesta alquilar una oficina en España?
Depende de la ciudad, la ubicación, el tamaño y los servicios incluidos. Las oficinas flexibles suelen reunir alquiler, suministros y servicios en una sola cuota mensual, lo que facilita el control del gasto.
¿Qué gastos adicionales puede tener una oficina?
En un alquiler tradicional es habitual pagar aparte comunidad, suministros, internet, limpieza, mantenimiento, seguros o mobiliario. Por eso conviene comparar siempre el coste total, no solo la renta mensual.
¿Es mejor una oficina tradicional o flexible?
La oficina tradicional puede ser adecuada para proyectos muy estables y a largo plazo. Las oficinas flexibles destacan por su menor inversión inicial, servicios incluidos y capacidad para adaptarse al crecimiento de la empresa.
¿Dónde alquilar una oficina en Madrid?
Existen zonas de alta demanda como Paseo de la Castellana, Chamartín, Barrio de Salamanca y núcleos empresariales del norte de Madrid como La Moraleja son algunas de las más demandadas por su conectividad y entorno empresarial.
¿Dónde alquilar una oficina en Barcelona?
Paseo de Gracia y Avenida Diagonal son las ubicaciones más valoradas por empresas nacionales e internacionales gracias a su buena comunicación y oferta de servicios.
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Cada empresa tiene una forma distinta de trabajar. Por eso, la oficina ideal no es necesariamente la más grande ni la más llamativa, sino la que mejor se adapta a las necesidades reales del negocio.
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