Papel y boli, los grandes olvidados en las oficinas

Papel y boli, los grandes olvidados en las oficinas

Tras el anuncio en Finlandia de que a partir de agosto de 2016 dejará de impartir en sus aulas clases de caligrafía, para dedicar ese tiempo a enseñar mecanografía y a escribir en mayúsculas, el debate entre los nostálgicos amantes de la escritura a mano y los partidarios del uso de la tecnología como solución práctica, está servido.

El Instituto Nacional de Educación de Finlandia ha tomado esta decisión tras señalar que la caligrafía sólo se utiliza en el colegio y es difícil de aprender, de ahí su pragmática apuesta por la escritura con letras de imprenta, un método más rápido, y la mecanografía, por ser considerada una ventaja competitiva.

Por sorprendente que nos parezca la propuesta, esta iniciativa ya se aplica en Estados Unidos, donde los Common Core standards, aceptados en gran parte del país, sólo exigen a sus alumnos que escriban a mano hasta los siete años, mientras que a partir de esta edad, se les pide que tecleen lo más rápido posible, dejando la escritura manual en un discreto segundo plano.

Si bien es cierto que hoy en día casi nadie opta por escribir a mano, sustituyendo el papel y el lápiz o el bolígrafo por los ordenadores, tablets e incluso móviles para tomar notas en reuniones, apuntes de clase, o para hacer la lista de la compra, también resulta llamativo el hecho de que cada vez sean más las herramientas y aplicaciones que simulan (en versión digital) la escritura a mano. Algunos ejemplos son las herramientas gráficas para diseñadores, en las que el ratón se ha convertido en una especie de lápiz con un puntero que ejecuta las acciones, o las aplicaciones que permiten “escribir a mano” en las pantallas de todo tipo de dispositivos móviles.

Y es que, más allá del innegable componente romántico de la escritura a mano, hay estudios psicológicos y neuronales que revelan que nuestro cerebro procesa mejor las letras cuando se escriben a mano. Además, el procesamiento de la información que realizamos durante la escritura manual contribuye a la correcta comprensión y memorización de la información. Por tanto, no te deshagas de todos tus lápices y bolígrafos, guarda algunos para ocasiones verdaderamente importantes y que requieran de toda tu atención.

 La escritura no es producto de la magia, sino de la perseverancia

Richard North Patterson

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