Design thinking: ¿Qué es y cómo aplicarlo a tu empresa?

Design thinking: ¿Qué es y cómo aplicarlo a tu empresa?

El ambiente de trabajo es tan importante como las metodologías que se usan en el día a día en una empresa. Por ello, vamos a ver qué es el design thinking y su manera de conseguir resultados finales, respetando cada fase de trabajo y a sus actores principales: los profesionales.

Qué es el design thinking: creador de valor para tus clientes

En 2008, un artículo publicado en el Harvard Business review titulado Design Thinking y escrito por el actual Director ejecutivo de IDEO, Tim Brown, popularizó este método de trabajo con sus respectivas bases. Aunque es cierto que, el origen real del término design thinking es mucho más antiguo.

El design Thinking es una metodología eficaz que se utiliza para resolver problemas complejos. Por ello, se necesitan diversidad de perfiles profesionales para trabajar, ya que a la hora de desarrollar un proyecto es importante tener una visión 360º. El design thinking nace desde la perspectiva del diseño, pero su metodología puede aplicarse en diversos ámbitos.

Creatividad, equipos multidisciplinares, trabajo en equipo… El design thinking se emplea para pensar en un problema desde el principio hasta el final, utilizando herramientas efectivas con las que afrontarlo.

El design thinking es una metodología de trabajo que piensa en el usuario final desde el principio del proceso de creación

Hoy en día el término está más que consolidado y, además, hay numerosas opciones en las que se puede trabajar este tipo de metodologías. Por ejemplo, a través del networking, se puede acceder a perfiles diferentes de tu mismo sector y así poder aplicar esta metodología en pro de un proyecto grande, ¿no crees?

Fases del design thinking: la metodología no lineal

Lo primero, antes de llevar a cabo un planteamiento como este, es importante que el espacio de trabajo sea una oficina flexible, cómoda y que aporte un valor añadido al proceso de ideación.

Una vez has generado un espacio óptimo, vamos a ver qué cinco fases deberás aplicar para, en un tiempo establecido, obtener resultados innovadores gracias al design thinking:

  • Empatía: como imaginarás, en una primera fase pondremos el foco de atención en el usuario. Aquí hay que preguntarse qué es importante para el usuario, qué deseos tiene, qué necesita…En definitiva, se trata de encauzar el proceso a los usuarios finales para aportarles valor con el resultado final. Entre las técnicas o herramientas que podéis utilizar en esta primera fase del design thinking están las entrevistas, los focus group o investigaciones a través de softwares como Brandwatch, por ejemplo.
  • Definición: una vez adquirida en una primera fase toda la información requerida, en esta segunda fase del design thinking hay que centrarse en definir. Una fase de las más difíciles, ya que hay que seleccionar lo especialmente relevante para poder trabajar en un único camino (aunque es importante adelantar que, en todo momento podemos volver a esta fase y cambiar esta criba de información, ya que el proceso es cíclico). Definir es encontrar el camino por el que viajará la creatividad, es decir, anticipará dónde se pondrá el foco en la siguiente fase.
  • Idear: Tras la definición de los problemas encontrados en la anterior fase, nos centramos en la creación, en la búsqueda de soluciones. Para ello es necesario mucha imaginación y lo mejor es utilizar técnicas que fomentan la creatividad. A través del brainstorming o los mapas mentales, podemos conducir esta fase de forma óptima.
  • Prototipar: ahora toca aterrizar las ideas, darles forma, hacerlas tangibles. A través de la fase del desing thinking del prototipado se hace realidad la idea. Además, en esta fase también es posible generar otras nuevas, pues una vez se trabaja en un camino, puede que surjan nuevas conexiones.
  • Testeo: la última fase del design thinking es el momento de ver cómo acogen los usuarios el proyecto final y empatizar con su experiencia. Es el punto de inflexión del proceso, pues es necesario abrir la mente y escuchar qué dicen del proyecto, si da solución a su necesidad o si realmente calma sus deseos.

Por último, es importante tener en cuenta que si hay algo que caracteriza el design thinking es que aporta cinco fases por las que experimentar diferentes estadios. Puede ocurrir que un prototipo no funcione como se esperaba tras aplicar la metodología del design thinking, aunque también es posible encontrar dónde está el foco del fallo para acudir de nuevo a esa fase y cambiar el resultado.

 “Las fortalezas están en nuestras diferencias, no en nuestras similitudes”

Stephen Covey

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